Rara vez sacamos partido a la piel de naranja, pero tiene infinidad de usos gastronómicos gracias a su aroma y sabor, que nos aportará múltiples beneficios nutricionales:

Ayuda a bajar el colesterol: es rica en fitonutrientes y flavonoides, lo que ayuda metabolizar la grasa en sangre, y reducirla para facilitar su eliminación.

Favorece la pérdida de peso: favorece los procesos de limpieza del organismo y prolonga la sensación de saciedad. -Combate la acidez: tienen un efecto alcalino que contribuye a reducir la acidez estomacal, equilibra el pH digestivo y disminuye el exceso de formación de ácidos ante las dificultades digestivas.

Alivia los problemas digestivos: contiene fibra dietética, un nutriente esencial para mejorar la salud digestiva. Su ingesta regular disminuye el tránsito intestinal lento.

Eficaz contra las infecciones: su contenido de vitamina A (como todas las frutas de color naranja) y vitamina C favorece el buen funcionamiento del sistema inmunológico y combate infecciones.

Previene y combate las enfermedades respiratorias: su contenido en vitamina C es mayor que la del zumo de naranja, por lo que es ideal para fortalecer el sistema inmunitario.

Recuerda que solo es recomendable el consumo de la piel de naranjas que no hayan recibido tratamiento post-cosecha (como es el caso de las nuestras). Las naranjas convencionales reciben tratamientos de cera y productos químicos que impiden el uso de su piel.

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